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Comunicación eficaz

Cuando la comunicación deja de ser efectiva

La comunicación es un intercambio de señales entre un ser vivo y otro con el objetivo de modificar el comportamiento de uno de ellos beneficiando a uno o a ambos.
Cuando le decimos a una persona que está bien que se vaya, que ha sido un inútil y que la relación no ha sido edificante, nos estamos beneficiando. Nos descargamos y nos sentimos bien. ¿Cómo hacemos que el otro también salga beneficiado? Lo llamo aparte y se lo digo. NO LO HUMILLO. Pero si lo hago adelante de todos lo dejo mal parado, ante conocidos y desconocidos. Si ante el llamado de atención alego ser libre y tener el derecho de decir lo que me viene en gana, SOY UN IRRESPETUOSO CARENTE DE BUEN GUSTO Y ROCE SOCIAL y no me importará el crecimiento o decaimiento del otro. Esto es socialmente complejo. 
Además la comunicación deja de ser efectiva cuando permanentemente estamos diciendo cosas malas de todo el mundo. La primera vez que te escuchen, se sorprenderán, la segunda causará gracia y la tercera nadie prestará atención. Esa persona es libre de decir lo que quiere y ya sabemos lo que piensa de la gente. AHÍ NOS DEJÓ DE PREOCUPAR LO QUE DICE. YA NO LO ESCUCHAMOS...
Esto funciona como la mentira. El pastorcito anunciaba la venida del lobo. Luego se reía de verlos a todos correr ante la mentira y finalmente un día, los hombres dejaron de creerle. Un día cualquiera, un lobo hambriento se acercó y se comió al pastorcito y dos ovejas. Cuando la comunicación deja de ser efectiva, la gente deja de creerte, de escucharte y de prestarte atención. Lo que le ocurrirá a aquel  pastorcito que dice lo que le viene en gana, quedará a criterio de quien lee.



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